Ongi etorri! ¡Ultzama te espera!

Tranquilidad, bienestar, diversión, libertad, placer... son algunas de las sensaciones que experimentarás en tu visita. Te damos la bienvenida al Valle de Ultzama.

Este valle del norte de Navarra está situado a 25 kilómetros de Pamplona y toma su nombre del río que lo recorre, Ultzama. Su nombre, proviene de la raíz celta “UX-” (arriba, alto, elevado) y su variante “Uxama”, que significa “el más elevado”. Junto con el de Basaburua, Ultzama es el valle más alto de los que componen la vertiente mediterránea navarra en la divisoria con la vertiente cantábrica. Lo conforman 14 pequeños pueblos con grandes casonas rodeados de verdes praderas y frondosos bosques de hayas y robles. Ultzama, históricamente acoge a numerosos visitantes y la oferta de alojamientos es muy amplia: casas rurales, hoteles, hostales, apartamentos turísticos y cabañas en los árboles. Por otro lado, las posadas y restaurantes ofrecen la oportunidad de degustar la gastronomía local.

El paisaje de UItzama re eja la actividad del ser humano dirigida a aprovechar las posibilidades de la zona. Muestra de ello son la abundancia de prados y bordas ligadas a la ganadería. Las ovejas latxas, pastan en praderas, pastos comunales y montes, cumpliendo así un papel muy importante en el mantenimiento de nuestro entorno. También, comparten terreno las vacas lecheras de raza frisona y ganadería caballar de bellos ejemplares de tiro y de montura. Para poder disfrutar de este paisaje lo mejor es hacerlo a través de los distintos caminos que discurren entre las praderas. Desde Eltso-Gerendiain y Guelbenzu se puede disfrutar de unas bellas panorámicas del valle de Ultzama , de las Malloas o de la Sierra de Aralar.

Visitar los pueblos del valle merece la pena. Recorriéndolos con calma se pueden ver las grandes casas de piedra con cubierta a dos aguas, sus puertas de medio punto, los grandes aleros y las amplias balconadas repletas de ores a lo largo de la fachada. Ejemplo de ello son las casas blasonadas de Zenotz y Eltso y Gerendiain o los cascos urbanos de Eltzaburu y Arraitz. También destacan la plaza abierta hasta la iglesia de Ilarregi, la perspectiva que ofrece la calle de Iraitzoz y el hermoso conjunto que forman las viviendas alineadas a los lados de una regata en Auza. La cocina del Valle es conocida y muy apreciada por ser tradicional, con productos de primera calidad, procedentes directamente de la zona. Para culminar esta visita, nada mejor que degustar sus afamadas carnes, las apreciadas setas, la miel artesana y el plato típico de la zona: la cuajada, elaborada con leche de oveja sobre la que se vierte una piedra al rojo vivo para conferirle su peculiar sabor quemado. De hecho, la cuajada es el postre típico de la zona, que puede degustarse en los restaurantes y posadas del valle.

Este valle ondulado cuyos in nitos tonos verdes aportan mil matices a sus prados y bosques está declarado como Zona Especial de Conservación dentro de la Red Europea Natura 2000, por su riqueza natural. Su mayor exponente situado en el fondo del valle es el Robledal de Orgi en Lizaso. Este espacio protegido está acondicionado para su visita. Muy cerca en el pueblo de Arraitz-Orkin podemos disfrutar del monumental roble, de edad avanzada y enorme belleza. Los hayedos principales al norte del valle, en Mortua, forman parte del Parque Micológico de Ultzama, que persigue la sostenibilidad del recurso micológico. Subiendo por los hayedos se llega a Belate, línea de la divisoria Cantábrica-Mediterranea y la zona más alta del valle con 847 metros. Destaca por su singularidad la “Turbera de Belate”que cuenta con uno de los depósitos de turba más importantes de Navarra y tiene una edad estimada de 17.000 años.

El norte del valle de Ultzama lo marca el puerto de Belate, fronterizo con el valle de Baztán. Belate ha sido un importante nudo de comunicación desde tiempos inmemoriales, muy transitado antiguamente por contrabandistas. Por aquí también pasaba el antiguo camino medieval que unía Pamplona con Bayona y una de las vías del Camino de Santiago.Dan fe de ello los restos de esta antigua calzada utilizada por los peregrinos, la ermita de Santiago recientemente restaurada, del siglo XII, y el monasterio-hospital de Santa María de Belate, del que existe referencia documental ya en el año 1165. Desde Belate parten algunas de las más atractivas rutas de la montaña navarra hacia las cimas de Gartzaga, Saioa y Adi.